sábado, 25 de agosto de 2012

El silencio hablaba ...

Suelas gastadas que no encuentran la precisión, pero siempre sonreía. Las lágrimas sólo se escondían detrás de la almohada, después suspiraba para llegar al punto muerto... y se dormía. Los días pasaban indiferentes, la rutina le ahogaba y cada día recordaba... era lo único que podía hacer. Al fin, una mañana, despertó más temprano de lo normal, y se asomó a la ventana. El aire le acariciaba y ella cerraba los ojos con suavidad. Salió a la calle segura, quizá por primera vez, y se dirigió a su destino que durante tanto tiempo le había robado las noches. Caminaba a paso ligero y tan sólo le acompañaba su sombra y el olor a amanecer. Por fin llegó a aquella puerta...dudó, suspiró y llamó. Allí estaba... sus miradas se quedaron clavadas durante unos segundos y un abrazo derrochó todo el pasado. El silencio hablaba y tras unas horas, volvieron a aquellas sábanas llenas de rencor, odio, mentira e inseguridad. Al día siguiente ella se fue y aquella puerta fue la frontera que el miedo, por una vez, huyó.

Si eres débil trataras de vengarte, si eres fuerte perdonarás y si eres inteligente solo ignorarás.

El secreto está en saber querer con la cabeza y pensar con el corazón.

Trata de alcanzar el cielo, con los pies en la tierra.

La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da mas luz.

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